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El cierre de caja

El cierre compara lo que dice el sistema con lo que hay en el cajón, y sirve para detectar el error mientras aún se recuerda.

El cierre de caja es el recuento que se hace al terminar la jornada: se suma lo vendido según el sistema, se cuenta el efectivo que hay en el cajón, se compara con lo cobrado por terminal y se anota la diferencia. Hacerlo el mismo día es lo que permite localizar el origen de un descuadre, porque al día siguiente ya nadie lo recuerda.

Qué se compara

Tres cifras: el total registrado en el sistema, el efectivo contado y el importe liquidado por el terminal. Si las tres coinciden, la jornada está cerrada; si no, la diferencia se anota con una explicación.

El arqueo de caja incluye también el fondo con el que se empezó, porque sin ese dato la cuenta nunca sale.

Por qué descuadra

Casi siempre por ventas cobradas sin registrar, por cambios devueltos de más en hora punta o por consumiciones invitadas que nadie anotó. Rara vez es un problema del sistema.

En una romería o en una comida popular con varios puestos, el descuadre suele venir de un puesto concreto, y solo se detecta si cada puesto cierra por separado.

Cómo lo hace Passavo

Al cerrar, Passavo muestra el total por forma de pago y por tipo de IVA, con el fondo inicial ya tenido en cuenta. Solo hay que contar el cajón y escribir la cifra.

El resumen queda guardado con su número y su fecha, y el diario de caja se exporta por día para la contabilidad o para la junta directiva sin volver a tocarlo.

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Preguntas frecuentes

¿Se puede cerrar por puesto?

Sí. Cada mostrador tiene su propio cajón y su propio cierre, lo que permite localizar un descuadre sin revisarlo todo.

¿Qué pasa si descubro un error al día siguiente?

El cierre no se modifica: queda tal como se hizo. El error se explica anotándolo aparte, y así el historial sigue siendo verificable.

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